Take the time to cherish and enjoy your kids
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Acompañar a nuestros hijos con amor y propósito
Criar santos es un trabajo intenso. Nos enfocamos en formar hijos buenos, honestos, disciplinados y respetuosos de las normas, pero a veces nos enfrascamos tanto en el “trabajo” de la crianza que perdemos de vista lo esencial que es honrar, valorar y realmente disfrutar a nuestros hijos. Si ver a sus hijos como una extensión de Jesús y encontrar alegría en quienes el Padre los creó para ser es algo que desean cultivar, este artículo puede acompañarlos.
- Conózcanlos
Asegúrense de conocer lo que aman, lo que les causa enojo o preocupación y aquello que les apasiona. Sepan cuáles son sus cosas favoritas, qué sueñan, qué se preguntan y qué esperan lograr. Conozcan dónde tienen dificultades y dónde sobresalen, y qué necesitan que se encomiende en la oración. Un detalle especial escondido en la mochila en un día de examen, o una cena favorita para celebrar un logro, es un gesto pequeño cargado de un gran amor que ellos notarán.
- Ámenlos
Tal como el Padre los hizo: con sus defectos, luchas, dones, hábitos y todo lo demás. Ya han sido creados; volver a “recrearlos” no es nuestra tarea. No son ustedes, no son un hermano ni un vecino, así que descubran todas las razones maravillosas por las que el Padre les dio estos hijos para amar tal como son. Ámenlos de la manera en que necesitan ser amados. Usen notas, detalles, palabras de afirmación, contacto físico y gestos de ayuda.
- Escuchen y estén atentos
Si escucháramos el doble de lo que hablamos, aprenderíamos muchísimo. Las pruebas de un niño de diez años no son tan trascendentales como dirigir una empresa, pero ellos no lo saben; solo saben que necesitan a alguien que los escuche, que les haga preguntas y que los ayude a encontrar su camino. Noten lo que no dicen. Un niño abrumado no va a decir: “Necesito procesar mi día difícil”, pero quizá pregunte: “¿Puedes jugar conmigo?”. Hablen con respeto. Cuando lleguen a casa y tiren la mochila, denles un momento. “Tu mochila voladora me hace pensar que quizá no fue tu mejor día” los llevará mucho más lejos que un regaño inmediato.
- Los tres grandes
Muéstrenles gracia, misericordia y perdón en la misma medida en que el Padre se los muestra. Pedir disculpas, pedir perdón y perdonar con prontitud son maneras poderosas de expresar respeto y amor. El Padre sigue perdonándonos esa misma lista de pecados que presentamos cada vez que vamos a confesarnos, así que ofrecer ese regalo a nuestros hijos es justamente lo que Jesús nos invita a hacer.
- La salsa secreta
La magia es muy sencilla: es el tiempo. Momentos individuales, sin interrupciones. Hay al menos tres momentos al día en los que necesitamos hacer un esfuerzo consciente por conectar con cada uno de nuestros hijos: por la mañana, después de la escuela y antes de dormir. Puede ser una breve conversación o un intercambio más largo, pero durante esos minutos ellos necesitan saber que estamos enfocados en ellos y atentos a lo que viven.
- Vincúlenlo con Dios
Reconocer Su amor e introducirlo en la relación es profundamente transformador. Decir cosas como: “Me encanta cómo el Padre te hizo tan buen solucionador de problemas” y “Veo que estás pasando por un momento difícil, ¿cómo puedo orar por ti?” es un recordatorio hermoso de que todos somos amados y valorados por el Padre que nos creó y de que nunca estamos solos.
Sheri Wohlfert es esposa, madre, abuela, conferencista y escritora católica. Encuentre su blog en www.joyfulwords.org.
