Da un paso en la fe y descubre La voluntad de Dios
Decidir qué cenar puede ser motivo de discusión en la casa de los Burak. Todos tienen una opinión, casi siempre expresada después de una respuesta inicial de “Me da igual, lo que tú quieras”. Las opciones parecen infinitas gracias a la magia de la olla de cocción lenta de mamá, la habilidad de papá para preparar desayunos-para-la-cena deliciosos y el deseo aparentemente interminable de los niños por las hamburguesas con queso. Suponiendo que logramos decidir qué comer, luego tenemos un sinfín de opciones para jugar después de la cena, seguidas por las elecciones de tiempo de pantalla, antes de escoger entre la gran variedad de libros infantiles para la hora de dormir.
Todos nos enfrentamos a múltiples decisiones cada día. A veces caemos en la temida “fatiga de decisión”, cuando o bien nos estresamos demasiado por elegir lo “correcto” o bien nos damos por vencidos y optamos por no elegir nada.
La fatiga de decisión incluso puede colarse en nuestra vida espiritual. Queremos de verdad hacer la voluntad del Señor, pero quizá no sabemos exactamente cómo usar los dones que Dios nos ha dado de la manera que mejor impulse su plan para nuestra vida. Al considerar tanto las preguntas más grandes, como nuestra vocación, como las decisiones más pequeñas, como nuestro diezmo semanal, tenemos que tener cuidado de no caer en lo que yo llamo “parálisis de discernimiento”. Tengamos presentes algunas cosas mientras luchamos por cumplir el plan de Dios para nuestra vida:
Manténlo simple. Sabemos que nunca es voluntad de Dios que pequemos, así que empecemos por las cosas que sabemos que Él nos pide según las enseñanzas claras de Jesús. Sabemos que estamos llamados a estudiar la Escritura, orar con constancia, perdonar a los demás, amar al prójimo, apoyarnos mutuamente, compartir la Buena Nueva, amar a nuestros esposos y a nuestros hijos, para empezar. Si hiciéramos una lista de las cosas no negociables que Dios quiere que hagamos, sería bastante larga, y nuestra vida sería realmente buena si simplemente viviéramos esas verdades.
Da pequeños pasos de obediencia. Cuando somos fieles en las cosas pequeñas, será más fácil serlo en las grandes. A medida que aprendemos a caminar en la voluntad de Dios, más de sus planes se irán revelando. Dios rara vez nos muestra todo el camino, pero siempre revela lo suficiente para que podamos dar el siguiente paso.
Busca guía en amigos de confianza o en asesores espirituales. A veces, simplemente compartir lo que estamos discerniendo nos da claridad, y a veces el Señor usa las palabras de otro para mostrarnos la perspectiva de Dios.
Seguir la voluntad de Dios es esencial para vivir como sus discípulos, así que no tengas miedo de convertir la “fatiga de decisión” en acción y dar un paso en la fe. Y ahora, si tienes alguna idea original para las comidas de una familia de siete, ¡te lo agradecería muchísimo!
“Dios rara vez nos muestra todo el camino, pero siempre revela lo suficiente para que podamos dar el siguiente paso”.
Pete Burak es vicepresidente de Renewal Ministries. Tiene un máster en teología y es orador habitual en actividades dirigidas a jóvenes y adultos jóvenes.
